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¿Quién es Chung Chung-Hoon?

Desde hace unos años, las producciones coreanas están de moda en occidente. Puede que el éxito internacional de la oscarizada “Parásitos» (2019) o de la serie “El juego del calamar” (2021) sean, en parte, culpables de ello. En este blog conocerás a uno de los directores de fotografía más importantes de Corea del Sur, os presentamos a Chung Chung-Hoon.

El trabajo de este DoP coreano no se rige por una estética en concreto. Su fotografía es flexible y se equilibra de forma diferente en cada proyecto. Su éxito comenzó tras colaborar con el director Park Chan-Wook. Se desenvuelve a la perfección entre el suspense y el terror, aunque ha trabajado en producciones con estilos totalmente diferentes. ¿Nos acompañas a conocer un poco más sobre él? 

Inicios y colaboración con Park Chan-Wook 

Chung Chung-Hoon nació en Seúl, Corea del Sur, el 15 de julio de 1970. Sus primeros pasos en el mundo del cine no fueron detrás de las cámaras. Con tan solo cinco años, fue elegido para el papel protagonista de un espectáculo que se convirtió en un gran éxito en su país natal. Su carrera interpretativa se alargó hasta que cumplió 20 años. Entonces, empezó a estudiar en la Universidad Dongguk de Seúl, donde dirigió varios cortometrajes. En estos primeros proyectos también hacía las veces de director de fotografía. 

Aunque a los 25 años ya ejercía de DoP, su carrera despegó después de que el editor de Park Chan-Wook propusiera su nombre para rodar la que sería su siguiente película: “Oldboy” (2003). Park Chan-Wook era, y sigue siendo, uno de los directores de cine coreano más reconocidos internacionalmente.

Fotograma película "Oldboy" (2003) dirigida por Park Chan-Wook
Fotograma de la película «Oldboy» (2003)

Chung Chung-Hoon era un gran fan de su anterior película “Sympathy For Mr. Vengeance” (2002). Su primera reacción tras recibir la llamada fue colgar el teléfono, pensaba que alguien le estaba tomando el pelo. Una hora más tarde recibió una llamada del propio Park y consiguió el trabajo sin que el director coreano hubiera visto ninguno de sus proyectos anteriores. 

Oldboy fue todo un éxito, llegando incluso a obtener el Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Cannes. Esto hizo que su fama como director de fotografía creciese en Corea y en el resto del mundo. Así comenzó su fructífera colaboración con el director Park Chan-Wook. 

Chung Chung-Hoon ha sido el encargado de dirigir la fotografía de varios proyectos del director coreano: “Sympathy For Lady Vengance” (2005), “Soy un cyborg” (2006), “Thirst” (2009) o “La doncella” (2016). 

Pero no todas las películas en las que ha trabajado nuestro protagonista han sido dirigidas por Park Chan-Wook. El coreano ha dirigido la fotografía de “Yo, él y Raquel” (2015)  y “La guerra de las corrientes” (2017) dirigidas por el mexicano Alfonso Gomez-Rejon o “It” (2017) un remake del payaso más terrorífico del cine dirigido por Andy Muschietti.

También ha sido el encargado de fotografiar “Hotel Artemis” (2018) de Drew Pearce, “Zombieland: Mata y remata” (2018) la segunda parte de esta cómica historia de zombies dirigida por Ruben Fleischer o “La música del terremoto” (2019) protagonizada por Alicia Vikander y dirigida por Wash Westmoreland. 

Más recientemente, ha sido el director de fotografía de “Última noche en el Soho” (2021) de Edgar Wright, “Uncharted” (2022) de Ruben Fleischer y “Obi-Wan Kenobi” (2022) una de las series más vistas del año, protagonizada por Ewan McGregor.

 Fotograma de la serie "Obi-Wan Kenobi" (2022)
Fotograma de la serie «Obi-Wan Kenobi» (2022)

Filosofía de trabajo y técnicas utilizadas por Chung Chung-Hoon

«Desde mi punto de vista como director de fotografía, la creación no consiste en obsesionarse con hacer cosas nuevas que nadie haya creado antes, sino en combinar cosas que encajen en la película con el equilibrio adecuado»

 

Para conseguir ese «equilibrio adecuado» no usa el mismo estilo en todos sus proyectos. Lo consigue teniendo una profunda apreciación y comprensión de la historia. Gracias a su trabajo de actor, esto le resulta mucho más fácil.

 

«La razón por la que sigo mencionando el drama de una obra es porque sólo comprendiendo a los personajes y lo que viven puedo proporcionar y captar todo el movimiento que quiero y necesito captar. Creo que sí entiendo a los personajes puedo construir con precisión escenas relevantes y simpáticas dentro de cualquier género”

 

Después de analizar y comprender la historia y los personajes, empieza a elaborar el guión gráfico de la película. Probablemente un 40% de los planos del storyboard cambien, aunque los utiliza como base para empezar a rodar. 

Prefiere rodar con una sola cámara siempre que sea posible, ya que es más rápido de iluminar y significa que nunca habrá  luces que puedan tener que moverse debido a la colocación de una segunda cámara o se tengan que sacrificar ángulos. Esto no significa que no haya utilizado más de una cámara en alguna ocasión, sobre todo para facilitar la captación de las interpretaciones y acelerar la producción.

Fotograma película "It" (2017)
Fotograma película «It» (2017)

Su forma de mover la cámara, la paleta de colores o la distancia focal varía en función de la historia y el director. Pero, existen algunos elementos comunes en toda su filmografía: 

  • Muchas de sus películas están fotografiadas en una relación de aspecto de 2,35. 
  • Suele utilizar un contraluz duro con un relleno suave. Por ejemplo, en “It” (2017), se utilizaron lámparas de tungsteno Vari-Lite VL1000 instaladas en el techo para proporcionar luz de fondo desde cualquier ángulo. Se rellenó el espacio instalando encima del plató, 17 Kino Flo Image 85. Los Kino Flos estaban equipados con cajas de huevos para que la luz de arriba no se derramara demasiado sobre las paredes. Esto crea sombras más profundas y un mayor contraste
  • Ilumina a los personajes a contraluz con luces más duras y las rellena con algo suave y difuso para mantener el detalle en las sombras.
  • A veces, su iluminación es más naturalista y otras es un poco más exagerada dependiendo de lo que sea mejor para la historia. En su opinión, mantener un aspecto bastante natural y real es una buena manera de hacer que las películas de terror den más miedo, al parecer más reales.
  • Usa una mezcla de luz verde apagada y de tungsteno, cuando busca dar una sensación ligeramente enfermiza de malestar. 
  • Suele utilizar humo atmosférico para dar forma a la luz.

Cámaras y objetivos utilizados por Chung Chung-Hoon

  • En sus primeros proyectos utilizaba películas de 35 mm.
  • Tras la revolución digital, utiliza casi exclusivamente cámaras Arri. Como la 435 o la Arricam ST, para el analógico. Para digital, suele usar la Alexa XT o la Alexa Mini.
  • Cuando utilizaba películas, se decantaba por objetivos más nítidos como los Zeiss Ultra Prime o los Zeiss Master Prime.
  • Ahora que rueda en digital, prefiere objetivos un poco más suaves o con características vintage, como los Hawk V-Lite Vintage 74 o los anamórficos Panavision G-Series. 
  • Utiliza zooms Angenieux Optimo en la mayoría de las películas, normalmente el 24-290 mm.
  • Al trabajar con Alexa, utiliza un monitor de color preciso y un control de iris remoto en la cámara. Gracias a esto, puede ajustar la exposición a los niveles que desee y de forma inalámbrica.
  • Trabaja con una LUT Rec 709 que puede ser ajustada en directo por su DIT en función de sus comentarios. Gracias a esto, consigue el contraste adecuado en el plató. Además, suele dejar el color general de la gradación en manos del director y sus preferencias.
  • No suele usar steadicam. Prefiere utilizar una plataforma móvil y rieles para realizar movimientos de cámara con mayor estabilidad y control. 
Chung Chung-Hoon durante el rodaje de "Última noche en el Soho"
Chung Chung-Hoon durante el rodaje de «Última noche en el Soho»

La habilidad de ser camaleónico

Si hablamos de Chung Chung-Hoon, estamos hablando de uno de los directores de fotografía más camaleónicos del momento. Cuya mayor habilidad es saber leer el tono cinematográfico correcto para la historia y los personajes, adaptando sus opciones técnicas para conseguir ese “equilibrio adecuado” que tanto le gusta.

Unas veces es maníaco y estilizado, otras natural y real. Incluso puede ser oscuro y malhumorado. En conclusión, el coreano es capaz de separarse de cualquier estética y crear un lenguaje cinematográfico, que siempre es adecuado para la historia que está contando. 

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