Cuando escuchamos que una película ha sido rodada o estrenada en IMAX, normalmente lo asociamos a una experiencia más grande, más inmersiva y más espectacular. Pero detrás de esas cuatro letras hay mucho más que una pantalla enorme o un sonido potente.
IMAX es una tecnología y un formato cinematográfico diseñado para ofrecer una experiencia visual y sonora con un nivel de inmersión superior al del cine tradicional. A lo largo de los años se ha convertido en uno de los estándares más reconocidos dentro de la industria y ha sido utilizado por algunos de los directores más importantes del mundo para llevar sus historias un paso más allá.
Pero ¿qué hace realmente diferente a IMAX? ¿Por qué algunos directores siguen apostando por este formato? ¿Y cómo ha evolucionado desde el celuloide hasta las cámaras digitales actuales?
El origen de IMAX
IMAX nació a finales de los años 60 con la intención de crear un sistema cinematográfico capaz de generar una experiencia mucho más inmersiva que los formatos existentes hasta ese momento.
Mientras el cine convencional trabajaba con tamaños de película relativamente reducidos y proyecciones más limitadas, los creadores de IMAX buscaban algo completamente distinto: una imagen con mayor superficie, más resolución y una sensación de escala capaz de envolver al espectador.
Desde sus primeras versiones el formato destacó por utilizar película de gran tamaño y sistemas de proyección específicos que permitían mostrar imágenes con un nivel de detalle excepcional.
Con el paso de los años evolucionó desde documentales y experiencias especiales hasta convertirse en una herramienta utilizada en grandes producciones de Hollywood.
¿Qué diferencia a IMAX del cine convencional?
La principal diferencia entre IMAX y una proyección tradicional está en la combinación de varios elementos:
- Tamaño de imagen
- Resolución
- Relación de aspecto
- Sonido
- Experiencia inmersiva
En una sala tradicional el espectador observa una pantalla situada frente a él. En una sala IMAX la idea es distinta: la pantalla ocupa una parte mucho mayor del campo visual.
La intención es que el espectador tenga la sensación de estar dentro de la escena y no simplemente observándola.
Además, el sistema de sonido está diseñado específicamente para la sala, buscando una reproducción mucho más precisa y envolvente.
El formato IMAX de película: 15/70
Uno de los elementos más característicos del IMAX clásico es su sistema de película conocido como 15/70. El número 70 hace referencia al ancho de la película en milímetros, mientras que el 15 indica que cada fotograma ocupa quince perforaciones.
La gran diferencia respecto a otros formatos es que la película pasa horizontalmente por la cámara en lugar de hacerlo verticalmente. Esto permite que cada fotograma tenga una superficie enorme.

Comparación película 35 mm y 70 mm, formato IMAX
¿El resultado? Más información visual, más detalle y una imagen extremadamente limpia.
Cuando se compara con formatos tradicionales como el 35 mm, la diferencia de tamaño es enorme. El negativo IMAX puede registrar una cantidad de información muy superior, algo especialmente visible en grandes pantallas.
Por esa razón muchas producciones utilizaron este formato para secuencias concretas que requerían un impacto visual extraordinario.
Rodar en IMAX: ventajas y dificultades
Durante años grabar en IMAX era casi una declaración de intenciones. Las cámaras eran extremadamente grandes y pesadas, algo que complicaba mucho el trabajo en set.
Además, el sistema mecánico generaba bastante ruido, lo que podía convertirse en un problema durante la grabación de sonido directo. A pesar de ello, muchos cineastas aceptaban esas limitaciones debido a las ventajas visuales que ofrecía:
Más detalle
El tamaño del negativo permitía capturar una cantidad enorme de información.
Mayor sensación de profundidad
La combinación entre tamaño de imagen y ópticas específicas producía resultados muy particulares.
Escala visual
Las escenas ganaban una sensación de grandeza muy difícil de conseguir con otros formatos.
Experiencia inmersiva
Cuando el material era proyectado correctamente, la sensación para el espectador era espectacular.
Sin embargo, también existían inconvenientes importantes:
- Equipos pesados
- Alto coste
- Consumo elevado de película
- Procesos más complejos
- Limitaciones operativas
Por este motivo era habitual que muchas películas utilizasen IMAX únicamente en determinadas secuencias.

Christopher Nolan y la popularización moderna del formato
Si existe un nombre estrechamente ligado a IMAX en las últimas décadas es Christopher Nolan. El director británico fue uno de los principales responsables de acercar el formato a las grandes producciones contemporáneas.
Con películas como «El caballero oscuro» (2008), «Interstellar» (2014), «Dunkerke»(2017) u «Oppenheimer» (2023), Nolan apostó por utilizar cámaras IMAX en escenas clave para potenciar la escala y la experiencia visual.
Su filosofía siempre ha sido capturar la mayor cantidad posible de información directamente en cámara y reducir la dependencia de procesos digitales. La utilización de IMAX permitió reforzar esa idea y ofrecer imágenes con una sensación de espectacularidad muy reconocible.
Además, su trabajo hizo que muchos espectadores comenzaran a prestar atención a cuestiones técnicas que anteriormente pasaban desapercibidas para el público general.
La llegada de las cámaras digitales certificadas para IMAX
La evolución tecnológica terminó transformando también este formato. Con el paso de los años aparecieron cámaras digitales capaces de cumplir los estándares exigidos por IMAX. Esto supuso una revolución importante para muchos equipos de producción.
Las nuevas cámaras ofrecían:
- Menor tamaño
- Más facilidad de uso
- Menos ruido
- Flujos de trabajo más rápidos
- Integración sencilla con procesos digitales
Actualmente existen diferentes modelos certificados para producciones IMAX. Entre ellos encontramos equipos utilizados habitualmente en grandes producciones cinematográficas y series de alto presupuesto.
La llegada de estas soluciones permitió que más proyectos pudieran acceder a la experiencia IMAX sin las dificultades logísticas asociadas al sistema tradicional de película.
Sin embargo, cineastas como Christopher Nolan, que cuentan con grandes presupuestos y un firme compromiso con la experiencia cinematográfica en pantalla grande, han impulsado el uso del formato IMAX más allá de secuencias puntuales para rodar largometrajes narrativos completos. Para ello ha sido necesario superar varios de los retos técnicos asociados a estas cámaras: su gran tamaño, el ruido mecánico, el elevado coste del celuloide de 65 mm y la complejidad logística de rodar con ellas en entornos de ficción.
El director ha defendido en numerosas entrevistas que el IMAX ofrece una experiencia comparable al 3D sin gafas, gracias a su enorme resolución, su campo de visión superior y una inmersión visual difícil de igualar con otros formatos.
La nueva generación de cámaras IMAX y La Odisea (2026)
En 2025, IMAX presentó una nueva generación de cámaras de película de 70 mm, diseñadas para ser más ligeras, silenciosas y manejables, basadas en las aportaciones directas de cineastas y técnicos que llevaban años solicitando mejoras a los sistemas tradicionales.

Christopher Nolan y Hoyte van Hoytema durante el rodaje de «Oppenheimer» (2023)
Estas cámaras, oficialmente bautizadas como IMAX Keighley, en honor al pionero de calidad de IMAX David Keighley y su esposa Patricia, representan un avance significativo sobre los sistemas anteriores: son hasta un 30 % más silenciosas, reduciendo de forma drástica el ruido mecánico que históricamente ha obligado a los cineastas a limitar su uso solo a escenas específicas. Esto facilita capturar diálogo y performances más naturales sin depender exclusivamente de doblaje o ADR (grabación de diálogos en estudio).
Nolan eligió estas nuevas cámaras para rodar íntegramente «La Odisea» (2026), su ambiciosa adaptación del poema épico de Homero que se estrena el 17 de julio de 2026. Con más de 600 km de película IMAX de 70 mm rodados, esta producción se convierte en un hito al ser la primera película de estreno mundial filmada completamente con cámaras IMAX de película física desde el inicio hasta el final de su rodaje.
Además de las mejoras en peso y sonido, la evolución en diseño permite que estas cámaras se adapten mejor a distintos entornos, desde exteriores marítimos hasta escenas íntimas entre personajes, manteniendo la máxima calidad de imagen, nitidez y una sensación de inmersión que define el cine en gran formato.
¿Qué implica esto para el futuro del formato IMAX?
El uso extensivo de IMAX en producciones como La Odisea muestra que el formato no solo sobrevive, sino que evoluciona hacia soluciones técnicas que amplían su aplicabilidad narrativa. Mientras existan directores y audiencias que valoren la experiencia de cine inmersivo y de alta calidad, el formato IMAX en 70 mm y sus nuevas cámaras seguirán siendo herramientas relevantes para las grandes películas de sala.
IMAX ha pasado de ser un formato experimental a convertirse en una de las herramientas más reconocibles dentro del cine contemporáneo. Su combinación de tamaño, calidad visual y capacidad de inmersión ha conseguido atraer tanto a grandes directores como a espectadores de todo el mundo.
Aunque la tecnología ha cambiado y las herramientas han evolucionado, el objetivo sigue siendo el mismo desde el principio: hacer que el espectador sienta que está dentro de la historia.
Y quizá esa sea la razón por la que, décadas después de su nacimiento, IMAX sigue siendo sinónimo de espectáculo cinematográfico.
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